“Sin ti no soy nada” es el nombre de una canción, en la que la cantante española Amaral, nos recuerda la importancia de tener una persona en nuestra vida.
Pero a mí me gustaría referirme a la necesidad que tenemos, como seres humanos, de ser aceptados por los demás.
El sentido de pertenencia tiene relación con el afecto recibido, ya que los niños quieren ser aceptados por sus padres, que son las personas más importantes de sus vidas; sus primeros aprendizajes están condicionados por aquellas conductas y comportamientos que tienen por objetivo ser aceptados por ellos.
Sentirse querido hará que los niños tengan un concepto positivo de ellos, desarrollarán una buena autoestima, se relacionarán mejor con los otros y tendrán menos problemas emocionales.
Por el contrario, no sentirse querido, es no ser merecedor de tener el cariño de un padre, una madre o de los dos, sentirse rechazado y no ser capaz de integrarse en la familia.
Estos niños podrían tener un peor concepto de ellos, una autoestima más baja y más problemas psicológicos.
Los niños buscan sentirse integrados en sus familias, necesitan saber de dónde vienen, cómo son como personas, para tener un aprendizaje en gestión de las emociones, para sentirse más seguros y tener recursos suficientes para enfrentarse a las diferentes adversidades y cambios que vayan surgiendo a lo largo de la vida.
Sin duda, nuestros primeros aprendizajes van a marcar nuestras expectativas, motivaciones y estrategias de afrontamiento al mundo que nos rodea, pero no son determinantes, ya que sabemos que como todo aprendizaje, se puede desaprender y reaprender.
Además de la búsqueda de pertenencia a una familia, buscamos pertenecer al grupo de iguales y volvemos a repetir el mismo patrón, tratamos de agradar a los demás, siendo capaces de hacer cualquier cosa por pertenecer a los listos, los guapos, los estudiosos, los irrespetuosos…
El acoso recibido por los compañeros tiene como consecuencia la creencia de no ser parte de un grupo muy necesario para la socialización y el crecimiento de la persona.
Y de adultos, podemos no sentirnos integrados con los amigos, la pareja, la familia de la pareja o los compañeros de trabajo, volviendo a adoptar actitudes y conductas, en intento de hacer todo lo que los demás quieren, renunciando a ser nosotros mismos, para no sentirnos solos o que no encajamos.
Estas actitudes están muy relacionadas con el género, con el hecho de ser mujer, pues podemos sentir, durante la mayor parte de nuestra vida, el sentimiento de soledad o de inadaptación, contribuyendo a ser más sumisas, renunciando a ser nosotras mismas, movilizadas por la fuerza de los grupos, por lo normal, por lo que está de moda.
Y ésta renuncia por miedo a ser rechazadas, abandonadas, no amadas, a la soledad, convierte a muchas mujeres en seres vulnerables, contribuyendo a su estado de salud mental.
Una buena autoestima y autocuidado, son las claves del amor propio que nos hace independientes de los demás.
Escrito por:
Elena Baixauli Gallego
Escritora, Conferenciante Motivacional, Especialista Psicología clinica
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